jueves, 2 de octubre de 2014

Atardeceres grises

Otra vez el Sol se va a dormir dejando paso a la noche, otro día se acaba. Otra vez llega la oscuridad y lo inunda todo.
Otras horas pasadas en vano, mirando hacia el techo con la mente en blanco. 
Otra vez la soledad se queda a dormir, otra vez es la única que se queda a mi lado.
Pasa el tiempo y amanece, tomo mi amargo café escuchando la radio, mirando hacia abajo, despertando trago a trago.
Cojo mi abrigo y mi dignidad y salgo a la calle, y miro a la gente con sus prisas y sus mentes en mundos a parte.
Paso por el humo de los coches y el tabaco, camino entre una multitud de almas con dueños, de esclavos del dinero.
Cojo el metro una vez más, personas que no conocen la noción de libertad, pensando en el tiempo que les queda para descansar en paz.
Y yo soy como ellos, al final. Acaba el día y me voy a casa a descansar. Contemplo cómo la Luna viene a saludar y cómo otro día gris llega a su final.  Otro día como todos los demás.

París, 2012

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