domingo, 19 de octubre de 2014

Una silla roja



Empieza el día y quizá no quieras levantarte siquiera de la cama, quizá no quieras que vuelva a ser otro día como los demás, otro día como lo fue ayer o cualquier otro día. Pero te levantas con la actitud de siempre y te dispones a asumir otra jornada más, te dispones a recibir los palos que te dé la vida y te resignas.

Cuando llega la noche te acuestas con la sensación de siempre, la sensación de ayer, la sensación del otro día, la sensación de todos los días. Y un gran vacío te llena. Estás lleno de nada, estás lleno de tristeza, de monotonía, de aburrimiento.

A la mañana siguiente, suena el despertador como ayer, como el otro día y todos los días, y repites de nuevo lo de siempre. Te resignas y haces lo que mejor se te da: lo de diario.

¿Y qué pasa si te digo que no tiene por qué ser así? Hay otra manera, hay otro mañana distinto del próximo día. Hay un futuro que tú mismo puedes construir, tú mismo puedes crear tu futuro, tu propio futuro, diseñado por ti y para ti.

A la mañana siguiente, suena el despertador como ayer, como el otro día y todos los días. Y te levantas sonriendo, y pensando en que vas a hacer de este día un día único, y vas a asumir todas y cada una de las partes negativas de las próximas 24 horas, y vas a hacer de tu día algo genial, algo inolvidable.

Cuando llega la noche te acuestas sin pensar en lo que debiste o no debiste hacer. Te acuestas convencido de que todas y cada una de las cosas que hiciste o no hiciste han contribuido en que ahora te sientas feliz.


Sé la mar de feliz, no lo dejes para mañana y empieza ya.

Nieves

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