lunes, 3 de noviembre de 2014

Tallas, curvas y cuerpos


Este no es un dibujo perfecto ni pretendo que lo sea. Es un dibujo de lo que a mí me  parece una mujer real, con un cuerpo como el que puedo tener yo, como el que puedes tener tú o como el que puede tener tu hermana o tu mejor amiga. 

Este dibujo representa un cuerpo cualquiera, un cuerpo que, bajo mi punto de vista, engloba a muchos tipos de mujeres, y con el que muchas nos podemos sentir, en mayor o menor medida, identificadas.
No es un cuerpo de revista ni un cuerpo escultural, es un cuerpo cualquiera, como cualquier otro.
Y es que viendo diferentes campañas publicitarias me he dado cuenta de que nos están dando una imagen del cuerpo de la mujer predeterminada. 
Por un lado, tenemos campañas como la de Victoria's Secret, que dan una imagen de una mujer delgada; en los huesos, para ser exactos. Dan esa imagen y nos dicen que esa es la belleza real, que es eso a lo que tenemos que aspirar.
Por otro lado, tenemos campañas de Dove que nos dicen que debemos amar nuestro cuerpo sea como sea, y sentirnos cómodas en nuestra piel.
Y ante diferentes tipos de publicidad, por un lado miramos el segundo tipo y pensamos: "esa es la actitud".
Pero unos segundos más tarde vemos el primer tipo de campaña y pensamos en lo mucho que nos gustaría tener un cuerpo como ese para que la ropa nos quedara igual de bien que a esas chicas.
Luego podemos ir a tiendas como Brandy Melville, que tienen una talla única, en las que, si no cabes o no te queda bien cualquier cosa, es porque no tienes el mismo cuerpazo que las modelos que lucen esas prendas.
Yo soy la primera que a veces se acompleja por su cuerpo, es algo que no niego. Y soy la primera que se mira al espejo y piensa: "me sobra de aquí, de ahí...". También soy de esas que empieza a hacer tablas de ejercicios y se flustra y abandona y lo vuelve a retomar semanas más tarde.
Y es que todas somos, en el fondo o menos en el fondo, ese tipo de persona que a veces se siente insegura en su propio cuerpo y a veces no se besa porque no se llega.
Y no deberían ser los medios los que decidieran qué tipo de día va a ser hoy y cuál será mañana, si será ese tipo de día en el que se nos quite el hambre o ese otro en el que comamos lo que nos guste sin preocuparnos por unas calorías de más (todo con cabeza, eso sí).
Y deberíamos despertarnos la gran mayoría de los días sintiéndonos genial y amando nuestro cuerpo, mirándonos al espejo sin miedo y haciendo muecas sin que nos importe lo feas que nos pongamos, porque todo en esta vida es subjetivo, y todo el mundo tiene derecho a ser feliz sin importar lo que digan.











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