viernes, 13 de febrero de 2015

22:41, títere de una canción




Pararme a pensar en todo sin motivo o con motivo. Noches blancas con sueños de colores, con los ojos abiertos y nada que decir. Escuchando canciones que cambian las emociones a su antojo y encontrándome perdida dentro de mi propia fantasía.
Con ese último acorde me acordé de mil cosas que creía olvidadas y tantas otras que dudo que pasaran. Y es que creo que siempre espero lo mejor y recibo lo de siempre. Siempre llueve a cántaros cuando no llevo paraguas y hace sol cuando no puedo verlo.
Me escondo en mí misma y vuelvo a lo de siempre. A esconderme tanto que no me encuentro, a estar sola dentro de mi propio caos. 
Me traiciona lo que pienso y me apuñala lo que siento, y, en poco tiempo, todo se convierte en un rompecabezas en el que falta una pieza de cordura.
Me pierdo y estoy perdida. Sin mapa y sin medida, soy mi propia perdición.
Y cuando me doy cuenta estoy de nuevo dormida, y despertar duele ante mi realidad camuflada, en la que con cada nota y con cada silencio me vuelvo más transparente.

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